anta Teresa, Nuevo México, 20 de agosto de 2025. El gobierno de Estados Unidos anunció que el muro en la frontera sur será pintado de color negro con el fin de elevar su temperatura durante las épocas de calor extremo y disuadir a quienes intenten escalarlo. La medida fue confirmada por la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien aseguró que la iniciativa fue sugerida directamente por el presidente Donald Trump.
“Es alto, lo que lo hace muy difícil de escalar, casi imposible. Además, se hunde profundamente, lo que impediría excavar por debajo. Y hoy también lo pintaremos de negro”, afirmó Noem durante una conferencia de prensa realizada frente a la estructura de acero en Santa Teresa.
La funcionaria agregó que la decisión responde al criterio del presidente, quien considera que el color negro absorbe más calor y, en consecuencia, dificultará que las personas se aferren a la superficie metálica.
Por su parte, el jefe de la Patrulla Fronteriza, Michael Banks, señaló que la pintura también servirá para evitar la oxidación del acero, prolongando la vida útil de la infraestructura.
La medida se produce en medio de reportes que indican que en junio se registraron poco más de 6.000 detenciones en la frontera sur, un 15 % menos que el récord alcanzado en marzo, según cifras oficiales de la administración.
El muro fronterizo, símbolo de la política de línea dura de Trump contra la migración, ha sido reforzado en su segundo mandato con un enfoque mayor en deportaciones y control interno, sin abandonar la construcción de nuevas barreras.
Noem no detalló el costo que tendrá pintar el muro, aunque recordó que la administración obtuvo US$ 46.500 millones a través de la llamada “gran y hermosa ley” impulsada por Trump para modernizar y ampliar el sistema de seguridad fronteriza. Esa suma contempla la finalización de 1.127 kilómetros (700 millas) de muro principal.
Actualmente, el gobierno construye aproximadamente 800 metros de barrera al día, según confirmó la secretaria. Además, se están desplegando nuevas tecnologías, como cámaras, sensores e infraestructura acuática, con el fin de fortalecer el control migratorio en las zonas más vulnerables.